Regular correctamente una silla de oficina es uno de los cambios más rápidos y útiles para mejorar un puesto de trabajo. Una silla ajustable no aporta valor por sí sola: necesita configurarse de acuerdo con la persona, la mesa, la pantalla y el tipo de tarea que se realiza.

Antes de empezar: despeja el puesto
Retira temporalmente bolsas, reposapiés improvisados y objetos que impidan acercarse a la mesa. Comprueba qué mandos tiene la silla: altura, profundidad, tensión, inclinación, apoyo lumbar y reposabrazos. No todos los modelos incorporan los mismos ajustes, pero el método sirve para cualquiera.
1. Altura del asiento
Siéntate al fondo y empieza por los pies. Deben apoyarse por completo en el suelo. Si al ajustar la altura necesaria para trabajar en la mesa los pies quedan colgando, utiliza un reposapiés estable; no compenses encogiendo las piernas.
Las rodillas deberían quedar cómodas, sin una presión fuerte en la parte posterior del muslo. No busques una medida universal: la referencia correcta es una postura relajada que permita levantarse y moverse sin esfuerzo.
2. Profundidad del asiento
Con la espalda apoyada en el respaldo, debe quedar un pequeño espacio entre el borde del asiento y la parte posterior de las rodillas. Cuando el asiento es demasiado profundo, obliga a adelantar el cuerpo para evitar presión; cuando es demasiado corto, reduce la superficie de apoyo.
3. Respaldo y apoyo lumbar
El respaldo debe sostener la espalda, no empujarla. Ajusta la altura del apoyo lumbar para que coincida con la curva natural de la zona baja. Si la silla permite regular tensión e inclinación, prueba un movimiento suave: poder alternar entre una posición más erguida y una ligeramente reclinada ayuda a evitar la inmovilidad.
Evita este error: bloquear la silla en una única postura durante toda la jornada. Cambiar de posición de forma frecuente suele ser más útil que perseguir una postura perfecta.
4. Reposabrazos y aproximación a la mesa
Regula los reposabrazos para que permitan descansar los antebrazos sin elevar los hombros. Después, acerca la silla a la mesa y revisa que los reposabrazos no choquen con ella. Si impiden colocarse bien frente al teclado, reduce su altura o sepáralos.
5. Comprueba teclado, ratón y pantalla
La silla siempre se ajusta en relación con el resto del puesto. Una vez regulada, coloca teclado y ratón cerca y frente a la persona. La pantalla debe quedar centrada y a una distancia de lectura cómoda. Si se usa portátil durante muchas horas, conviene valorar una pantalla externa o un soporte con teclado y ratón independientes.

Señales de que hace falta reajustar
- Los hombros se elevan al escribir.
- Los pies no llegan al suelo o quedan recogidos bajo la silla.
- La persona se sienta en el borde para alcanzar la mesa.
- El respaldo no acompaña la zona lumbar.
- Los reposabrazos impiden acercarse al teclado.
- Se trabaja girado respecto a la pantalla.
Rutina de un minuto
Al cambiar de usuario o de mesa, reserva un minuto para revisar altura, respaldo y distancia a la mesa. En oficinas compartidas esta rutina es especialmente importante: una silla bien regulada para una persona puede resultar inadecuada para otra.
Si existen molestias continuadas o cambios en la salud de la persona usuaria, la solución no debe basarse solo en ajustes informales. Consulta al servicio de prevención para valorar el puesto completo.