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Las mesas de oficina se eligen según las tareas que deben facilitar, el espacio disponible y la forma en que trabaja cada equipo. Distinguir sus usos ayuda a planificar mejor cualquier entorno de trabajo.

Mesa operativa

Es la superficie de uso diario para tareas con ordenador, documentación y llamadas. Debe ofrecer espacio suficiente para trabajar sin acumular objetos y permitir una buena posición frente a la pantalla.

Mesa de reunión

Está pensada para conversaciones, coordinación de equipos y sesiones de trabajo compartido. Su forma y tamaño dependen del número habitual de asistentes y de si se utilizan pantallas o documentación.

Mesa de dirección

Suele combinar trabajo individual, reuniones breves y recepción de visitas. Conviene situarla de modo que diferencie las zonas de conversación y de concentración.

Mesas altas y auxiliares

Funcionan bien en zonas informales, para reuniones rápidas o como apoyo puntual. No sustituyen a un puesto de trabajo continuo, pero aportan variedad y favorecen encuentros espontáneos.

Mesas de formación

Necesitan distribuirse con claridad, dejar pasos amplios y permitir cambios de configuración. Las soluciones modulares facilitan adaptar la sala a grupos y dinámicas diferentes.

Antes de decidir, dibuja los recorridos y mide el espacio real que queda alrededor de cada mesa. La circulación es tan importante como la superficie de trabajo.

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